viernes, 29 de octubre de 2010

BOGOTÁ ENFRENTA CRISIS INSTITUCIONAL.

La capital colombiana soporta hoy enormes tribulaciones, fruto no sólo de las denuncias de corrupción en la Alcaldía Mayor sino de la protuberante anarquía en la movilidad, dificultades en el espacio público y los problemas de inseguridad.
A nivel político, la situación es igualmente enrevesada. La U, que ha venido colaborando con el Gobierno, formalizó su retiro. El Partido Liberal dice que los funcionarios nombrados por Samuel Moreno no representan esa colectividad. Los conservadores guardan silencio. El partido MIRA es fuerte crítico. Y el Polo Democrático, el Partido del Alcalde, expresa su incomodidad porque no hay gente de izquierda en las altas posiciones.

CARLOS FERNANDO GALÁN – CAMBIO RADICAL

Para corregir el rumbo de la ciudad hay que reconocer los errores. Sin embargo, esta administración los niega todos.

El caso de la avenida 26  se denunció desde principios del  2009  y  solo cuando todo se hizo evidente y estalló la crisis, el gobierno salió a aceptar los problemas.

La actitud del Alcalde es evasiva, amenazando a quienes hacen las denuncias, atacando a los medios de comunicación. Seguirá negando los problemas y la corrupción.

Nosotros proponemos que el Concejo le pida a la Contraloría General de la República un control excepcional, contemplado en la Ley, para que ese organismo resuelva prontamente tantos interrogantes en el aire sobre corrupción en la ciudad.

CARLOS EDUARDO GUEVARA – MIRA

No es fácil hacer control político. La mesa directiva del Concejo es manejada por la coalición, que determina lo que le conviene. Hay una agenda oculta y temas vedados para su análisis.

La  coalición se ha dedicado a los acuerdos burocráticos y  administrativos. Entre ellos definen quién se queda con las secretarías, con la presidencia.

Decir que la U no tiene presencia burocrática en la ciudad es una afirmación traída de los cabellos. Hay mucha tela para cortar. La U preside las comisiones del Concejo.

El control político está mermado, cercenado. Hay una agenda política que no va en sintonía con las demandas ciudadanas.

Aquí hay un sistema que privilegia a unos contratistas muy grandes, y para esto se genera un silencio en el concejo de la ciudad.

MARIA ANGELICA TOVAR – PARTIDO DE LA U

Hemos  solicitado que los órganos de control aborden de manera pronta el tema de la corrupción. La U no apoya políticamente al Alcalde. Mientras no haya claridad  en estos temas seguiremos aparte. La situación resulta incómoda y vergonzosa. Nosotros no toleramos la corrupción.

El Alcalde Moreno carece de liderazgo, lo veo resbaladizo en muchos asuntos.  Le falta contundencia y claridad en las decisiones. Hay una crisis de gerencia, de operatividad.

JAIME CAICEDO TURRIAGO – POLO DEMOCRATICO

Las confrontaciones personales entre  Petro y los Moreno son magnificadas por los medios con el fin de golpear al Polo, la única fuerza legal de oposición que hay en el país.

Este no ha sido un gobierno del Polo. ¿Cuántos son los dirigentes de izquierda que acompañan a Samuel en su alcaldía?  Prácticamente  nadie, eso es grave y debe tenerse en cuenta.

CARLOS FERREIRA – CAMBIO RADICAL

Estamos pidiendo que la Contraloría General haga un control excepcional a la contratación de Bogotá.
El alcalde ahora se va a dedicar a buscar las herramientas  para defenderse él y su  familia. Y se viene el estudio de una adición presupuestal para el metro  y la adjudicación de los contratos que hacen falta, eso va a generar una falta de  gobernabilidad y la ciudad va a quedar manga por hombro.

ANGELA BENEDETTI – PARTIDO LIBERAL

Es lamentable lo que está pasando en la ciudad. Hace más de un año con un grupo de concejales prendimos las alarmas sobre lo que podía estar sucediendo. El tiempo nos ha dado la razón. Los denunciantes del momento resultamos siendo investigados. El Alcalde apenas tendrá tiempo de defenderse.

ANTONIO SANGUINO – PARTIDO VERDE

En esta administración hay dos serios problemas. Primero el déficit de gerencia  publica. Y segundo el alto grado de corrupción. Uno y otro se retroalimentan.

Esta es una crisis política e institucional de la ciudad, de la democracia, porque impacta la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Fenalco acaba de advertir que se puede reducir el recaudo de impuestos por esa desconfianza. La agenda política de la ciudad desaparece, los recursos de la ciudad se están dilapidando y hay serias dudas sobre su uso.

Existe también desconfianza de los ciudadanos sobre los organismos de control. Se están dilapidando los orgullos del distrito, los avances en cultura política. Estamos en medio de una crisis política sin antecedentes en la ciudad.

La  coalición tiene un certificado de defunción encima y si hay una fuerza política como La U, que participa activamente del gobierno y toma la decisión de separarse… habrá consecuencias burocráticas.
Cortesia: El Periodico - Edgar Artunduaga.